¡Haz lo que quieras en tu boda! El eterno debate entre tendencia, tradición y autenticidad

Hoy quiero contarles brevemente acerca del objeto icónico de todas las bodas habidas y por haber: el famoso “vestido de Novia”. Y es que cuando escuchamos la palabra boda, inmediatamente viene a nuestra mente la figura de la novia debidamente ataviada. El caso es que el tradicional vestido de novia no siempre fue como lo conocemos ahora, hubo una época (la edad media para ser más exactos), en que las novias iban ataviadas con múltiples colores, el requisito era solamente llevar puesto algo vistoso.

Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

Por ejemplo, se cuenta que en el año 1660, la infanta María Teresa de España llevaba un vestido negro el día de su unión con Luis XIV… ¡Negro! ¿se pasó de locochona?, ¿era dark?, ¿no quería a Luis XIV y se casó sólo por su dinero? No lo sé, lo que sí sé, es que para su época y cultura era algo totalmente normal… hasta que aparece la princesa Carlota en el plano, allá en el año de 1840, quien contrajo nupcias con su primo (ups) Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, y llevaba puesto un precioso vestido de novia blanco que hoy en día se conserva en el Museo Victoria & Albert de Londres. Los avisos impresos en masa y la fotografía, que en aquellos años comenzaba a tomar mucha fuerza, fueron los responsables de difundir la nueva tendencia que en aquél entonces comenzaba, pero no fue hasta el siglo XX que se consolidó, no sólo como una tendencia, sino como una nueva tradición.

No sé qué pasaría por la mente de nuestra ahora difunta amiga, la princesa Carlota, lo que sí es seguro es que desde el punto de vista cultural, ella tuvo un atrevimiento que ha resultado ser la guía para la gran mayoría de las novias dentro de nuestra sociedad.

Foto: cortesía
Foto: cortesía
Foto: cortesía
Foto: cortesía

Cuando planeamos nuestra boda, queremos que todo sea perfecto, ya que invertimos mucho dinero, tiempo y esfuerzo en ello. Luego aparecen tres elementos que parecen estar en una continua batalla al querer tomar una decisión: las tendencias, las tradiciones y nuestros gustos personales. ¿Podrán acaso llevarse bien?, ¿valdrá la pena sacrificar el uno por el otro? La respuesta siempre será la misma: déjate llevar por aquello que te hará feliz. Probablemente la princesa Carlota estuvo en el mismo dilema: “¿Cómo voy a llevar un vestido blanco cuando se supone que la tradición y la tendencia me indican que haga lo contrario?” Claro que se vale tener miedo, pero que eso no sea impedimento para poder tomar las decisiones que nos hagan felices.

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Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

Tendencias

La definición de esta palabra aparece como: idea o corriente, que se orienta en determinada dirección. Las tendencias no son más que eso, son corrientes que fluyen con el tiempo y el espacio. ¿Hay que tomarlas muy en serio?  Si te consideras una persona vanguardista y de buen gusto, creo que debes tomarlas muy en serio, lo más probable es que te enamores de muchas de ellas si eres así.

Ojo, y en esto hay que tener mucho cuidado. Un error común es pensar que las tendencias son aquellas que marcan las bodas de nuestras amigas o conocidas en nuestra localidad (quienes quizá se casaron hace uno o dos años), y ellas a su vez, reprodujeron las tendencias de amigas que se casaron hace más tiempo, y estas cadenas hacen que nos demos de topes en la pared toda la vida andando en un mismo círculo que no nos permite avanzar.

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Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

Pero te tengo una buena noticia, vivimos en la era de la información, todo lo que necesites lo tienes al alcance de un click, sólo es cuestión de dejar de ver un poco las bodas de tus amigas (o las bodas en general) para darte un chapuzón en otro tipo de inspiraciones; por ejemplo: el cine, la decoración de interiores, el diseño de moda, etc… Esto te ayudará a ampliar tus horizontes y darle vuelo a tu imaginación para luego darle tu toque personal, todo eso lo puedes nutrir con las tendencias más nuevas que existen. Por cierto, se agradece que también vivamos en esa era en que las tendencias de boda nos están dando más libertades que nunca.

Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

Tradiciones

Esta es la parte más difícil para muchas parejas latinoamericanas, ya que la tradición corre por nuestras venas como un torrente enardecido y para muchas personas es más fácil dejar la piel que sus tradiciones.

Si eres una persona muy tradicional, quizás las tendencias hoy en día choquen un poco contigo, por ejemplo: la tradición marca que la novia debe salir con su vestido blanco y despampanante de la casa de sus padres, pero actualmente las tendencias nos marcan que la novia puede arreglarse en un cuarto de hotel, pues probablemente su casa esté llena de familiares y ella quiera descansar tranquilamente lejos del bullicio. otra tendencia incluso marca que los novios pueden arreglarse juntos en una misma habitación.

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Foto: Light Walkers Photografilm
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Pero si eres fan de la tradición, la tendencia no importará (y no está mal), porque serás muy feliz siendo fiel a ti misma, sobre todo en ese día tan importante. El “pero” viene cuando cumples esas tradiciones para hacer feliz a alguien más a pesar de lo que sientes o lo que crees. Si te sientes obligada al hacer algo, créeme, es mejor dar un paso atrás, tu boda debe ser un sinónimo de paz, felicidad y armonía para ti y tu pareja (no para ti, tu pareja y toooodos tus invitados; eso es imposible). Si la pregunta es ¿Se vale sacrificar las tendencias en aras de la tradición? La respuesta es simple, hazlo mientras estés feliz y totalmente convencida.

Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

Autenticidad

Ser tú misma es la parte que te puede rescatar, que puede darle a tu boda ese estilo único y distintivo. Ser tú misma implica conocerte a detalle, ser honesta contigo y, cuando se trata de bodas, suele ser difícil encontrar a tu verdadero yo en medio tanta información.

Ser tú misma implica preguntarte: ¿voy a hacer esto?, ¿por qué lo voy a hacer?, ¿a quién quiero agradarle?, ¿realmente esto me hace feliz? Y también implica responderte a ti misma con mucha, pero mucha sinceridad. Trata de olvidarte de las bodas a las que has asistido, intenta visualizar tu boda en un panorama distinto, ponte en los zapatos de la princesa Carlota y piensa: ¿qué harías si en este momento destrozas el concepto que tienes de una boda común, para después construir una boda estilo “TÚ”desde los cimientos?, ¿cuál sería el resultado? Quizá sea algo muy loco y exagerado, pero a través de este ejercicio podrás ver más fácilmente qué es lo que te define y qué es lo que quieres. Al final sólo tendrás que afinar los detalles, apoyándote en las tendencias y en las tradiciones que mejor vayan contigo para convertir esa boda común en la boda de tus sueños.

Foto: Light Walkers Photografilm
Foto: Light Walkers Photografilm

En conclusión, puedes hacer llevadera la relación que existe entre las tradiciones y las tendencias mientras seas una persona auténtica y sincera, no tengas miedo de hacer algo diferente porque es probable, que como sucedió con la princesa Carlota, tu atrevimiento se transforme en una gran inspiración. También te recomiendo: Entre flores y credos: Cómo tener la ceremonia de tus sueños.

Fotos de Light Walkers

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