Lecturas para Boda: las lecturas de la Biblia para toda tu ceremonia religiosa

Aquí tenemos algunas propuestas de las lecturas que puedes utilizar durante tu celebración Católica. ¡Toma nota!

Lecturas para Boda: las lecturas de la Biblia para toda tu ceremonia religiosa
Foto: Aniela Fotografía
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La ceremonia durante una boda es de lo más importante. Es el gran momento donde se llega al altar y se da el sí. Ahí donde se encuentran todos tus allegados y las muestras de amor son ÚNICAS. Aquí en Zankyou nos encantan las bodas, y cada detalle es importante. Personalizar una boda es la forma de hacer el evento único, por eso consideramos de muchísima relevancia que cada fase sea especial, sobre todo la ceremonia. Por ello, aquí tenemos algunas propuestas de las lecturas que puedes utilizar durante tu celebración Católica.

Índice de contenido sobre Lecturas para boda de ceremonia religiosa

¿Qué lecturas se leen en una boda?

Es una tradición que, durante la ceremonia religiosa, algunos de los familiares y amigos cercanos suban al atril para leer unas palabras. En las celebraciones Católicas, se lleva a través de la lectura de la Biblia. A pesar de que será necesario que lo platiquen con su Sacerdote celebrante, te recomendamos algunas de las lecturas que se podrán leer durante la ceremonia y que, efectivamente, le darán valor y emociones al momento.

1. Primera Lectura para la misa de boda

Gen. 1, 26-28. 31a.
“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. 
La creación de Dios fue conforme a su imagen, y les bendijo a ambos.

Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra”.

 Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo:

“Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra”.

 Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Gen. 2, 18-24.
“No está bien que el hombre esté solo”.  
Y de esta manera crea a la mujer para darle la ayuda adecuada.

El Señor Dios se dijo: – “No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.”

Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera.

Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre.

El hombre dijo: – “¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.”

Prov. 31, 10-13. 19-20. 30-31.
“Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?” 
El corazón de su marido confía en ella.

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas.

Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.

Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

2. Salmo Responsorial – Salmo del matrimonio

Salmo 32 (33), 12 y 18. 20-21. 11.
“La misericordia del Señor llena la Tierra”.

La misericordia del Señor llena la Tierra. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia.

Todos: La misericordia del Señor llena la Tierra.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.

Todos: La misericordia del Señor llena la Tierra.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Todos: La misericordia del Señor llena la Tierra.

Salmo 33 (34), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9.
“Gusten y vean qué bueno es el Señor”.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Todos: Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Proclamad conmigo la misericordia del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Todos: Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.

Todos: Gusten y vean qué bueno es el Señor.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.

Todos: Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Salmo 102 (103). 1-2. 8 y 13. 17-18A.
“El Señor es compasivo y misericordioso”.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

Todos:  El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles.

Todos:  El Señor es compasivo y misericordioso.

La misericordia del Señor dura por siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza.

Todos:  El Señor es compasivo y misericordioso.

También lee: Cómo decorar la iglesia para tu ceremonia de boda religiosa. 

3. Segunda Lectura para la misa de boda

Rom. 8, 31b-35. 37-39.
“Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”
Juntos salimos vencedores gracias a Dios.

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios?

Dios es el que justifica. ¿Quién condenará?

¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?, ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos fácilmente por Aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

Palabra de Dios.

Rom. 12, 1-2. 9-13.
“Que la caridad entre ustedes no sea una farsa”
Invita a la renovación de nuestra mente para distinguir lo que es bueno, agradable y perfecto.

Les ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios que se entreguen ustedes mismos como sacrificio vivo y santo que agrada a Dios: ese es nuestro culto espiritual.

No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de

Dios, lo que es bueno, lo que agrada, lo que es perfecto.

Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y cuiden todo lo bueno:

En el amor entre hermanos: demuéstrense cariño unos a otros.

En el respeto: estimen a los otros como más dignos.

En el cumplimiento del deber: no sean flojos.

En el Espíritu sean fervorosos, y sirvan al Señor.

Tengan esperanza y estén alegres.

En las pruebas: sean pacientes.

Oren en todo tiempo.

Con los creyentes necesitados: compartan con ellos.

Con los que estén de paso: sean solícitos para recibirles en su casa.

Palabra de Dios.

Cor. 12, 31-13, 8a.
“Si no tengo amor, de nada me sirvePorque si no tengo amor, no soy nada.

Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.

Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.

Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

Palabra de Dios.

4. Evangelio en las bodas

Juan 2, 1-11.
“Había una boda en Caná de Galilea”
Fue el primer evento público de Jesús y dio abundancia a los contrayentes.

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: -No les queda vino. Jesús le contesta: -Mujer, déjame: todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los sirvientes: – Haced lo que él os diga.

Había allí colocadas seis tinajas de -piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada Jesús les dijo: -Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: -Sacad ahora y llevádselo al mayordomo. Ellos se lo llevaron.

 El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: – Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

Marcos 10, 6-9.
“Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer”
Desde el inicio les creo juntos, por lo que dejarán sus casas para formar una nueva familia.

En aquel tiempo, dijo Jesús: -Al principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre

Juan 15, 12-16.
“Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo les he amado”
Y amarse entre esposos es el mayor bienestar de una familia, porque son los pilares.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Éste es mi Mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien o he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure, de modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.

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Foto: Ana Luisa de la Torre

Peticiones

Otra recomendación que les damos es personalizar las peticiones que se leerán durante la celebración de la ceremonia. Algunas de ellas van incluidas siempre, como la oración por el Papa, la Iglesia, el gobierno y los desamparados. Algunas recomendaciones que podrían utilizar son:

  • Te damos gracias, Señor, porque has querido que todos los presentes acompañáramos hoy a (novia) y (novio) Haz que los que ahora somos testigos de su unión, estemos siempre dispuestos a ayudarles, oremos unidos…
    Escúchanos, Señor
  • Te damos gracias, Señor, porque nos has dado a la Iglesia como mensajera de tu Palabra. Te pedimos que esta Palabra tuya ilumine siempre el hogar de (novia) y (novio), y todos los hogares, oremos unidos…
    Escúchanos, Señor
  • Te damos gracias, Señor, por tu presencia. Te pedimos por nuestro hermano (novio), para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia, este siempre atento a honrarla y sea su alegría y ayuda. Oremos Unidos.
    Escúchanos, Señor
  • Te damos gracias, Señor, por tu presencia. Te pedimos por nuestra hermana (novia), para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille en ella la dulzura y la pureza, la humildad y la prudencia. Oremos Unidos.
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Foto: Guillermo Navarrete

Ahora que tienes opciones, revisa cuál es la que mejor queda con ustedes. Recuerden que deberán platicarlo con el Sacerdote para que tengan una ceremonia única, por ello es importante saber también cómo elegir el sacerdote para tu boda. También les recomendamos darse el tiempo de platicar con él, para que les conozca y pueda hacer el momento personalizado. ¡Que viva el amor!

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